miércoles, 10 de febrero de 2010

Indulto

Más suave que la piel
de un durazno
igual de delicada
que la de un neonato

Fue tan tentador sentir
tan cerca tu pulso
que mi sed se despertó

Tan cautivadora
tu sonrisa a perlada
y tan tierna tu mirada
que me hizo disuadir
mis intensiones de robar tu vida
a través de tu hermoso cuello

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